Pasión prohibida
Tiene una pasión prohibida,
que es obsesión de sus sentimientos
Camina por calles obscuras,
buscando una luz que no encuentra
Vela sus sueños, haciéndolos livianos,
su almohada se torna de mármol
Las noches serenas, son tormenta del alma
Las cálidas gotas de lluvia,
son lágrimas desesperadas
El mar bravío está dentro de la calma
Es un juego caprichoso, inventado,
por su triste soledad callada
Camina por calles obscuras
buscando la luz que no encuentra
Entonces cobija la peregrina idea,
de transformar al juego en llama
Con calles tenuemente iluminadas,
que hagan realidades las sombras,
para luego despegarlas,
Disipando así las tormentas
por aquella pasión inventada
recuperando la sostenida calma
que un día imaginó cambiada
Lilia P. de Cerutti
sábado, 8 de noviembre de 2008
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