sábado, 8 de noviembre de 2008


El abuelo

Con pasos cansados, lentos,
Su espalda encorvada,
Cargando el peso del tiempo,
camina la rutina, el abuelo.
Sentado en el viejo banco
solitario, por momento
siente la nostalgia
y la llama que lleva dentro.
Su entorno le trae recuerdos,
con el alma callada
va hacia su encuentro.
Su rostro es el espejo,
de lejanos pensamientos.
Olvida las penas que lleva.
Su mirada tranquila yerra
por los mágicos laberintos
de la vida pasajera.
Mientras arma el rompecabezas
con los sueños y la realidad.
Ve entonces y con firmeza,
su vejez, con serenidad.
Mira con secreta esperanza,
su cielo de nubes y estrellas.
De regreso a su casa
su pequeño bisnieto,
pide con ansiedad
que le cuente un cuento.
Ya no siente soledad,
su mañana, está cubierto

Lilia Porta de Cerutti
Mayo 2000

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